El apagón eléctrico del 28 de abril ha tenido un impacto directo y severo en el transporte de mercancías por carretera en España. La imposibilidad de operar en plataformas logísticas, la caída de los sistemas de gestión de flotas y la ralentización de las operaciones de carga y descarga han generado retrasos generalizados en la distribución. Las asociaciones del sector, como CETM y ASTIC, han solicitado a la Administración medidas urgentes de flexibilización normativa para poder recuperar el ritmo habitual de entregas.
Plataformas inoperativas y retrasos acumulados
Durante el apagón, numerosos muelles de carga en polígonos industriales quedaron inutilizados por la falta de energía. Muchos centros logísticos no contaban con generadores eléctricos de respaldo, lo que obligó a detener completamente las operaciones o a realizarlas de forma manual, con una significativa pérdida de eficiencia.
Además, algunos clientes, especialmente del canal alimentación, impidieron la descarga de productos refrigerados, ya que los semirremolques con sistemas autónomos de refrigeración ofrecían mejores condiciones de conservación que las instalaciones afectadas por el corte eléctrico.
Impacto en la gestión de flotas y suministro
Las caídas de las comunicaciones también afectaron a los sistemas de localización y gestión de flotas. Las grandes empresas de transporte, que operan con cientos de vehículos conectados, se han enfrentado a la pérdida de visibilidad operativa, dificultando la planificación y reordenación de rutas.
Por otra parte, algunas estaciones de suministro privadas de grandes flotistas no pudieron operar sus surtidores por la falta de electricidad. No obstante, las estaciones de servicio en carretera funcionaron con normalidad, evitando mayores problemas en el repostaje de gasóleo.
El sector reclama medidas urgentes al Ministerio de Transportes
Las principales patronales del transporte, CETM y ASTIC, han solicitado al Ministerio de Transportes que se flexibilicen temporalmente las restricciones de circulación previstas para esta semana, coincidiendo con los festivos del 1 y 2 de mayo, así como los límites del tacógrafo, tal y como se aplicó durante situaciones de emergencia como la DANA de octubre de 2023.
Estas medidas permitirían a los transportistas completar rutas retrasadas, regresar a sus bases y recuperar parcialmente la normalidad operativa.
Una llamada de atención al modelo energético
Más allá de los efectos inmediatos, este apagón ha puesto en evidencia la necesidad de reforzar la resiliencia energética del sistema logístico español. Aunque el ferrocarril de mercancías apenas representa el 4% del volumen nacional, su paralización total refuerza la idea de que el motor diésel, con autonomía propia, sigue siendo esencial en entornos donde la continuidad del servicio es crítica.